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Los alrededores de
Cuenca capital ofrecen una gran variedad de
lugares de belleza natural incomparable, especialmente hacia la Sierra,
por la Hoz del
Júcar. Pero caeríamos en el
error de olvidar otros lugares, también cercanos, como pueden ser los
recorridos por la Hoz del Huécar hasta Palomera, la subida al Sagrado Corazón,
la iglesia románica de Arcas, las espectaculares
Torcas y tantos otros.
Además, últimamente, se añade un aliciente más a Cuenca con el
reciente descubrimiento de los
mosaicos romanos de Noheda, a unos 15 Km en la carretera de
Guadalajara.
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Al tomar la carretera que va paralela al río Júcar,
aguas arriba hacia la Serranía de Cuenca, pasamos por un cruce en Villalba
de la Sierra por el que podemos ir a Las Majadas, uno de los muchos
lugares espectaculares donde la erosión ha esculpido formas caprichosas.
Si continuamos adelante por Villalba, pasaremos por al lado de una
pequeña central hidroeléctrica cuyas tuberías del salto de agua parecen
caer desde el depósito elevado.
Algo más adelante, pasaremos junto al Ventano del Diablo, una
oquedad labrada por la Naturaleza que podemos visitar. Las vistas al río
desde este privilegiado mirador son espectaculares.
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Junto a este 'balcón' sobre el río
Júcar,
recientemente se han instalado carteles
informativos sobre el ecosistema ideal y actual correspondiente a
estos parajes, con profusión de detalles e informaciones al respecto.
Es una buena iniciativa que va en favor de todos los visitantes que se
acercan a estos lugares y que informa adecuadamente (aunque no muy
extensamente) sobre la Naturaleza y los habitantes animales habituales de esta
región.
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Continuando por el río
Júcar hacia la Serranía, nada
más pasar el Ventano del Diablo, podemos contemplar la margen derecha del
río en la que se aprecia el paso del canal de la central hidroeléctrica
que dejamos en Villalba, construido en la ladera de estos desplomes rocosos,
y que producen el efecto óptico de que nada está a nivel horizontal.
La riqueza geológica de estos parajes es lo suficientemente
llamativa como para que nos paremos a pensar en los miles de años (al menos)
que se requieren para que el paisaje quede conformado del modo que lo
podemos apreciar en estos tiempos.
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La
Ciudad Encantada es el nombre que recibe
el parque geológico cercano a Cuenca en el que la profusión de
figuras imaginadas desenfoca la impresión real del trabajo ejercido por
la Naturaleza durante milenios.
Las características de estas piedras, calizas en
parte, han favorecido la acción del agua y del viento portador
de arena que han ido 'creando' figuras caprichosas que admiten ser
nombradas según el parecido y la imaginación del visitante.
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Si proseguimos algo más hacia la Serranía, llegaremos al
nacimiento del río Cuervo que, nada más nacer se desploma en
cascadas de agua pura entre piedras recubiertas de musgo, 'columnas'
pétreas y oquedades, para remansarse en lagunas y comenzar su viaje de río
joven hacia otros más caudalosos a los que entregará su ser.
El entorno natural en el que se pueden observar estas maravillas,
ha sido preparado para que los visitantes puedan disfrutar de la
belleza conjunta de agua y piedra, con barandillas de madera y lugares desde
los que poder apreciar (y fotografiar) el regalo que este paraje nos ofrece.
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La Hoz del Huécar también nos depara un
entorno natural digno de ser apreciado, desde el Parador Nacional de
Turismo hasta el pueblo de Palomera.
Con las mismas características de rocas cársticas de su
hermana mayor la Hoz del Júcar, los paisajes no le tienen nada que
envidiar.
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Las indicaciones sobre las rutas turísticas nos ayudarán a
mejor apreciar esta parte de los alrededores de Cuenca que tanto
tienen que ofrecernos. |
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En el cercano pueblo de
Arcas, por la carretera hacia
Valencia, a escasos kilómetros de nuestra ciudad, nos espera una sorpresa
muy agradable.
La iglesia de este pueblo es del más puro
estilo románico y
se mantiene bastante bien, a pesar del paso del tiempo. La puerta de
entrada, los canecillos bajo los aleros del tejado y la estructura interior
de la nave, demuestran que estamos ante un ejemplar auténtico del estilo
medieval por excelencia.
Hay que destacar también su pila bautismal, fabricada en piedra de
granito de una sola pieza.
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