- Cuenca es una provincia rica en contrastes, que abarca tres
comarcas naturales e incluye maravillas como las formaciones naturales,
caprichos de la erosión y el continuo devenir del agua, parques naturales,
etc. Una de estas maravillas es su capital, la antigua Conca
árabe.
- La ciudad de Cuenca, a unos 950 m sobre el nivel del mar, tiene unas particularidades que la hacen única:
su construcción medieval sobre un cerro rocoso, en la conjunción de los
ríos Huécar y Júcar, su
catedral comenzada en el
siglo XII y la
arquitectura tradicional, capaz de ganar metros de vivienda al mismo aire.
Casas modestas y edificios monumentales.
Todo ello unido a su estructura moderna, a los museos de Arte Abstracto
Español, de la Ciencia, Arqueológico y Diocesano, hace realmente
única esta ciudad con una amplia oferta de actividades culturales y de
ocio.
- Su pasado romano, árabe y cristiano está presente en su toponimia en general y en la estructura misma de la
ciudad: dédalo medieval de calles y plazuelas de trazado islámico con
carácter propio en sus costumbres populares y sus productos típicos
como el morteruelo, el 'ajo arriero', el
resoli, el alajú, etc.
- Su Semana Santa, declarada de Interés
Turístico Internacional, en la que es de destacar la procesión de las
Turbas (cuyo origen parece remontarse a 1766), junto a su Semana de Música Religiosa
en el nuevo Auditorio, certamen que se celebra desde 1962, hacen de estas fechas un atractivo
más para esta ciudad.
En este mismo Auditorio se celebran otras representaciones musicales (o
músico-vocales) de carácter lírico o contemporáneo, que ganan en esplendor en este
inigualable marco de la Hoz del
Huécar.
- Los alrededores muestran una gran variedad de diferentes entornos, desde fenómenos
naturales propiciados por el agua, agente omnipresente en estas tierras,
así como las formaciones geológicas de origen cárstico, propician los
espacios naturales y los paisajes dignos de observar, recorrer y
fotografiar.
- Ciudad
Patrimonio de la Humanidad por laUNESCO desde
1996, se la ha
denominado "ciudad paisaje" con acierto, pues la conjunción de
Naturaleza y arquitectura se muestra aquí en todo su esplendor, siendo el
punto de unión de tres comarcas: la Sierra, la Alcarria y la Mancha.
Alfonso VIII: esta calle de Cuenca ha sido la arteria
principal históricamente, como acceso a la antigua urbe medieval, yha recuperado su colorido original
con las fachadas pintadas en sus colores propios. La calle es actualmente la subida al
casco antiguo desde la moderna Cuenca, partiendo de la ribera del
Huécar y llevándonos hasta
arriba a la misma Plaza Mayor.
La construcción de la parte antigua y elevada, alrededor
de la Catedral medieval nos ofrece una vista admirable.
La Catedral arriba, en la
Plaza Mayor, San Miguel en la parte
baja y sus construcciones tradicionales forman este conjunto irrepetible.
Su
característico escudo ha ido evolucionando con el paso del tiempo.
La estrella
sobre la copa, para algunos representa la reconquista cristiana. Para los
hermetistas la estrella sobre el compuesto.
Cuando nieva sobre Cuenca todo parece convertirse.
Desaparecen los colores de sus tejados y una capa blanca cubre todo lo que
puede verse desde las zonas elevadas. Es todo un privilegio poder visitar esta ciudad en
invierno y pasear por sus calles y alrededores disfrutando de sus
innumerables vistas sorprendentes, para después reconfortarse con los
productos típicos de la región.
De todas las casas construidas en el siglo XV
que se asomaban (o vuelan, según algunos) a la hoz del Huécar, solamente quedan estas tres.
Dos de
ellas tienen nombre propio: la casa de la Sirena y la casa del
Rey. Balcones voladizos ("nidos de águilas", según Pío
Baroja), casas colgadas para todos nosotros. Como decía Federico
Muelas "las gentes de Cuenca juegan con el espacio como lo
hace el levantino con la pólvora".
La Catedral
La Catedral se comenzó a construir en el siglo
XII (1182), sustituyendo a la mezquita que ya existía, por orden del rey Alfonso
VIII al tomar la ciudad. Es una de las primeras que se comenzó en estilo
gótico anglo-normando, consta de tres naves con cerramiento de
crucería y en 1448 se le añade la girola y nuevas capillas. En 1719 se
comienza la nueva fachada ya de estilo
barroco, que se mantuvo en pie
hasta 1902 en que se derrumbó la torre de las campanas ('el Giraldo').
La fachada actual, de factura moderna, pretende emular las
góticas de la época de su construcción inicial. Su planta en forma de
cruz latina, correctamente orientada (el brazo mayor de Oeste a Este)
lleva a los fieles hacia el altar mayor, es decir, hacia donde sale el
sol, como todo templo medieval canónicamente construido. Sus capiteles,
capillas, naves y rejas son motivos más que suficientes para justificar
una visita por su interior.
En la misma Plaza Mayor, nuestra Catedral preside el
casco antiguo de forma impresionante, tanto de día como de noche, junto a
los lugares de ocio más populares de la ciudad. A su izquierda, la calle
de San Pedro invita a subir hacia los lienzos restantes del antiguo
castillo árabe, murallas que cerraban la ciudad por el Norte.
Plaza Mayor
La Plaza Mayor de Cuenca es el espacio más
antiguo de nuestra ciudad. Fue zoco, mercado y lugar de celebraciones y
concentraciones. Presidida por la Catedral, su acceso Sur es por debajo de
los Arcos del Ayuntamiento, por la calle Alfonso VIII, y su
'salida' Norte por delante de la fachada de la Catedral, hacia el Castillo
y sus murallas.
En el nº 6 de la calle Obispo Valero encontramos este museo que reúne fondos culturales históricos provenientes de yacimientos
arqueológicos de las ciudades romanas de la provincia: Valeria, Segóbriga,
Ercávica y los
Fosos de Bayona representan nuestro pasado más antiguo.
Esculturas romanas de mármol pulido, columnas y
abalorios, junto con monedas de la época y esculturas en bronce,
demuestran el grado de actividad cultural que se vivía en estas tierras
en aquellas fechas. Las galerías y vitrinas de este museo encierran
muestras inequívocas de nuestro pasado más remoto.
La gran abundancia de restos romanos no deben quedar en el olvido las
zonas y galerías dedicadas a mostrar los restos de culturas posteriores y
también nuestras, como son la visigótica y la
árabe.
Museo de las Ciencias
En la Plaza de la Merced, encontramos la entrada al Museo de las Ciencias de Castilla- La Mancha. Es
una verdadera delicia, en contraste con su entorno antiguo (pues está ubicado en un viejo
convento) visitar este museo que ofrece una gran
variedad de hitos científicos de la Historia.
Saltando de época en época, podemos realizar un viaje
atemporal como testigos privilegiados de todos los logros de la Humanidad.
Desde los avatares sufridos para la evolución, hasta los descubrimientos
científicos más recientes. Paneles explicativos, exposiciones
audiovisuales y máquinas en funcionamiento, para mejor ilustración del
recorrido por el tiempo aquí representado.
Un Planetario completa la oferta de este Museo de las
Ciencias de Castilla-La Mancha, con la posibilidad de contemplar todo
el Universo, desde nuestros planetas hasta las estrellas más lejanas,
constelaciones y agrupamientos de estrellas, para no dejar indiferente a
visitante alguno, pues se sale con la certeza de haber comprendido algo
más de las cosas que parecen inalcanzables.
Museo Diocesano
Entrando por la calle lateral del Palacio Episcopal,
encontramos este conjunto de piezas fundamentales del patrimonio
conquense, en al que abundan retablos, piezas de orfebrería, tapices y
alfombras, el famoso Relicario de los Déspotas del Epiro (Dípticobizantino), datado en el siglo XVI, custodias, relicarios y demás obras
orfebres y plateros.
El patrimonio aquí custodiado se completa con cuadros de
gran valor, entre los que se puede citar un Greco, vírgenes mayestáticas
de factura románica, esculturas (o parte de ellas) medievales, como el
San Jorge con el dragón y una Resurrección del imaginero Diego de Tiedra. Una colección amplia e inesperada que es digna de conocerse.
El Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca exhibe una exposición permanente de
pinturas y esculturas de artistas españoles de la generación abstracta
de los años 50 y 60 (Millares,
Rueda,
Saura,
Sempere,
Tápies,
Torner y
Zóbel, entre otros), además de otros autores de los 80
y 90.
En 1980 el creador del Museo,
Fernando Zóbel, donó su propia colección a la Fundación Juan March (responsable del museo desde
entonces).
Situado en las Casas Colgadas, en un edificio de finales del siglo XV, propiedad del
Ayuntamiento, ha sido objeto de varias remodelaciones y, desde 1994, cuenta con salas para exposiciones temporales.
La efigie del Pastor de las Huesas del Vasallo se erige
entre las Casas colgadas y el puente de San Pablo. Este puente se
construyó como enlace entre la parte posterior de la catedral y el
antiguo convento de los PP Paúles y sustituye a otro anterior de piedra
construido en el siglo XVI, que se derrumbó definitivamente en 1895.
Ofrece una vista única del Parador, las Casas Colgadas, la parte
posterior de la Catedral y la hoz del río Huécar que pasa a sus pies.
El Parador Nacional de Turismo está instalado en el antiguo convento de los PP Paúles para ofrecer sus servicios de
hostelería. El recinto conventual fue construido hacia 1523 y, como muchas construcciones de Cuenca, sufrió modificaciones durante el
siglo XVIII que sustituyeron su fachada original por otra más acorde con las modas de la época. Hacia 1885 pasó a ser hospital y posteriormente
funcionó como colegio para niños sin medios y después como seminario de padres Paúles, hasta que fue convertido en
Parador Nacional de Turismo en
1993.
Otro de los símbolos de la ciudad de Cuenca, que
destaca sobre la zona más elevada en la que se erigía un alcázar árabe
(cuyos muros aún se pueden ver en los alrededores).
Posiblemente fue un minarete
que, a través de muchas restauraciones (la última en 1968) actualmente
aparece como una torre
toscana con algo de estilo
neomudéjar, con su popular reloj dando las horas a
toda la ciudad.
Una de las iglesias más antiguas de Cuenca (siglo
XIII), cuenta con restos góticos en el interior y
artesonadomudéjar y
es un extraordinario mirador sobre la hoz del Huécar.
Actualmente
sin culto, se utiliza para actividades culturales y conciertos. La bajada
del mismo nombre que nos lleva a esta iglesia nos muestra un ejemplo claro
del trazado laberíntico propio de la ladera de una ciudad amurallada.
Nuestra Sra de Las Angustias
La Ermita de Nuestra Señora de Las Angustias está
ubicada cerca de la orilla izquierda del Júcar y a ella se accede
desde la ciudad junto a la Plaza Mayor por
un camino empedrado que sorprende en todo su recorrido. También se puede
hacer esta 'bajada' desde la puerta de San Juan (en la subida por
Alfonso VIII) por otro itinerario,
pasando por la Cruz de los Descalzos que 'detuvo al diablo'. Entre piedras enormes
cubiertas de hiedra, se pasa por 'puertas' caladas en la roca hasta
alcanzar el templo. La Ermita es de estilo barroco, tanto la fachada
como el retablo del altar mayor que contiene la imagen de Nuestra Señora.
Virgen de La Luz
La Iglesia de la Virgen de La Luz está erigida a la
orilla del río Júcar junto al puente de San Antón (de origen
medieval). La Virgen es la patrona de la ciudad y su origen es una leyenda
que hará las delicias de los
hermetistas. Su imagen negra es todo
un compendio de simbolismo medieval y parece ser (según la leyenda) que
se encontró en una oquedad junto al río y que se descubrió por el
resplandor que emitía, por lo que su iglesia está construida en el mismo
lugar de su hallazgo.
Es una importante obra de estilo
rococó religioso, con
portada plateresca del siglo XVI.
Archivo Histórico
El edificio que actualmente acoge el Archivo
Histórico Provincial fue durante el siglo XV y posteriores (hasta
bien entrado el XVIII) la sede de los tribunales inquisitoriales que
diezmaron a 'infieles' y demás acusados por la clerecía de la época. Se
encuentra en la parte más alta de la ciudad, muy cerca de la muralla que
cerraba la parte Norte de Cuenca. Actualmente custodia el fondo
documental de la provincia.
Cruz de los Descalzos
Una de las leyendas más conocidas en esta ciudad habla de un galán llamado Don Diego (nombre no cristiano por aquel
entonces), aventurero y mujeriego, intentó seducir a una 'doncella' que apareció por la ciudad, de nombre Diana. Desoyendo todo consejo y
a raíz de un reto o apuesta, la noche de Todos los Santos llevó a la dama hacia la ermita de Las Angustias y, al pasar junto a la cruz de Los
Descalzos, intentó consumar su seducción. La 'dama' no era otra cosa que el Diablo. Al comprender su situación, el galán se agarró a la cruz con tal fuerza, para pedir perdón, que dejó marcada su mano en la
piedra. El diablo huyó del lugar espantado.