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Carlos V fue el producto de la política dinástica de los Reyes Católicos
y del emperador Maximiliano. Como todos los reyes Austrias, nunca tuvo
el título de ‘rey de España’. Sus títulos derivaban de la
composición plural de la Monarquía hispánica. En 1525 reunía 62
títulos: 27 reinos (20 españoles), 13 ducados, 22 condados y 9
señoríos.
- Carlos V, que encabezaba tres dinastías:
Borgoña,
Habsburgo y Trastámara, emperador del Imperio Germánico (rey Carlos I de España
por poco tiempo)
será el último rey guerrero de nuestra historia, y estará presente en
las distintas batallas que libraba España o el Imperio.
- Su obsesión de mantener la religión católica como
oficial de su imperio y luchar contra la
Reforma luterana, fueron motivo
de más de una guerra y razón de muchos de sus pactos internacionales. Su
régimen absolutista le llevó a exigir de las Cortes castellanas soporte
monetario para la defensa de sus intereses como Emperador, en tierras
lejanas. Este soporte monetario era posible, pues continuaban llegando
metales preciosos desde las Indias, aunque su gestión estaba en manos de
la Nobleza.
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En febrero de 1518 las Cortes de Castilla,
reunidas en Valladolid, juraron como Rey a Carlos. Le
concedieron 600.000 ducados y le presentaron unas
peticiones (condiciones), entre ellas:
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Que aprendiera a hablar castellano.
- No
más nombramientos administrativos ni titulares a
extranjeros.
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Prohibir la salida de metales preciosos y de
caballos de Castilla.
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Reconocer adecuadamente a la verdadera reina, su
madre Juana, recluida en la localidad de Tordesillas.
- En torno a la exportación de lana confluían los
intereses de la Corona, que percibía mucho dinero en concepto de
derechos aduaneros, los de la aristocracia terrateniente que poseía miles de
cabezas de ganado lanar y los de la burguesía exportadora asentada en Burgos.
Éste fue el núcleo que apoyó el proyecto imperial de Carlos V frente al
pueblo, agrupado en torno a la Comunidad.
- Los ideales Comuneros contemplaban la sustitución de
los regimientos por gobiernos municipales, que el Reino sustituya al
Rey
y el Comunero se opone al Caballero, las decisiones deben
ser colegiadas. Los que
vencieron en Villalar fueron los magnates y nobles, no las tropas
reales.
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