Disponer de aloe
vera en casa, contar con nuestra propia cosecha particular, nos da
la oportunidad de aprovechar al máximo sus propiedades. Si no
disponemos de un terreno o de un jardín, podemos considerar la
plantación en macetas.
El aloe
necesita una tierra porosa e incluso arenosa para alcanzar su
madurez. Si la tierra de la que disponemos no es lo suficientemente
porosa , entonces resultaría conveniente mezclarla con un poco de
arena. Es importante evitar los fertilizantes químicos, así que en
caso necesario podemos añadir ceniza de huesos como abono o bien
cualquier abono orgánico (estiércoles maduros, compost, vermicompost,
guano...) Una tierra rica en nutrientes y ligeramente ácida,
favorecerá el crecimiento de la planta.
En el caso de tener
el aloe en macetas, estas deben ser de buen tamaño pero no
demasiado, ya que una maceta excesivamente grande propicia el
crecimiento de la raíz en detrimento de las hojas. Una medida de
50-60 cm. de diámetro es más que suficiente. En este caso
debemos poner una capa de grava en el fondo de la maceta y
asegurarnos de que el orificio de la base de la maceta no queda
obstruido para asegurar un buen drenaje.