Lo primero,
recordar que la hoja que queramos utilizar ha de ser una hoja madura
de más de tres años de edad, obtenida de la parte exterior de
la planta , y después de haber evitado el riego o la lluvia durante
los 4 o 5 días previos a la cosecha, para que sus propiedades
se encuentren concentradas al máximo.
Para hacer un uso
de primeros auxilios, como una quemadura, o tratamiento de cualquier
afección dermatológica (psoriasis, manchas en la piel, granitos...)
el sistema más recomendado consiste en cortar la hoja
longitudinalmente, a lo largo, y proceder a abrirla en dos, para
aplicar ambas caras de la hoja sobre la zona afectada. Resulta más
efectivo si no se pela la planta, de esta manera cuando la piel se
encuentra en contacto directo con el interior de la planta, absorbe
todos los fluidos internos de la pulpa (es importante limpiar
previamente la corteza de la parte de la planta que vamos a usar)